La joyería, ese arte milenario



La historia de la humanidad, nos ha conducido por innumerables caminos de la expresión del ser humano, y en ello las joyas siempre han contado con un papel relevante al momento de decorar nuestro cuerpo, ello sin hacer referencia a las diversas razones estéticas. En ello se han destacado desde coronas, pendientes, anillos, diademas y muchas otras piezas de joyería antigua, que aún se conservan en museos como verdaderas obras de arte.

Haciendo alusión a ello, Rosa Tous resalta que las joyas se conforman como parte de nuestras vidas, y ello se debe a que las joyas son regalos y los regalos son usados para celebrar y conmemorar. Es por ello, que en gran medida la labor de un joyero se trata de crear ilusión.

La joyería en peligro

Gran creatividad, mucha imaginación, excelente precisión y esmerada calidad, estas son las habilidades primordiales que acompañan a la actividad joyera, semejante a un director de orquesta. Y es que el trabajo de un maestro joyero va más allá, pues consiste en supervisar y dirigir cada una de las etapas de la fabricación de una joya. Por ello debe ser minucioso con el fin de lograr la perfección en la práctica de este arte, conociendo los procesos, siendo paciente y también innovador. Para Rosa Tous en esta profesión se encuentra inmerso un gran componente artesanal ya que cada joya ha sido creada por las manos de un artesano. Además, este es un gremio bastante amplio, donde existen muchas especialidades.

Una joya, una obra de arte

Un joyero no sólo fabrica, sino que repara las piezas y también las comercializa. Quien se dedica a este oficio debe ser diestro con los metales y con las piedras preciosas, conocer el oro, la plata, los diamantes y las perlas. Debe saber y poder innovar en función de las más recientes tendencias y de los gustos propios en el diseño de cada pieza. Al momento de estudiar joyería se requiere suficiente constancia, muchas ganas de aprender, de mejorar, de investigar, y sobre todo mucho amor y ello se debe a que, cuando se crea una joya, se está haciendo una pequeña escultura, por lo que es una pequeña obra de arte. En ella se refleja una parte de cariño, amor y mucho de quien la diseña.

La autenticidad de cada pieza

Para un maestro joyero no hay momento del proceso en el que no intervenga, aunque se trate de un proceso de producción, y aunque se utilicen procesos industrializados, ello es debido a que cada pieza puede llegar a pasar por un promedio de seis manos de distintos artesanos, de modo que resulta importante contar con una visión espacial de cada pieza que se desea obtener, pero además también se debe rectificar y aprender durante el proceso de su elaboración.

La joyería no se encuentra a la par con la velocidad de la bisutería, ya que esta debe perdurar más tiempo, aunque obviamente debe estar al día. En la firma se maneja la cultura de que se debe innovar para poder ir más allá. Es por ello que al menos durante un mes se hace research de tendencias a nivel mundial, para luego dar paso al proceso creativo y hacer un filtro poniendo la mirada en siguientes colecciones.