La inclusión social a través del arte



De seguro que la primera que se nos viene a la mente al hablar de arte e inclusión es Frida Kahlo, por su tan conocida historia. Y es que para Frida sus extremidades inferiores nunca le sirvieron de gran ayuda para descubrir el mundo. Aunque tampoco para interpretarlo. Pero gracias al arte pudo expresar sus emociones elevándose hasta la cúspide del surrealismo en Latinoamérica, por lo que pasó a la historia como una de las pintoras y mujeres con más influencia en dicha región.

Pero el caso de Frida no es el único, pues más de mil millones de personas viven con algún tipo de discapacidad, por lo que cada día son más las que encuentran un vehículo de expresión e inclusión social mediante la industria creativa y cultural, el mismo se trata de un ecosistema que viene a producir ingresos más allá de los US$124.000 millones cada año al menos en América Latina y el Caribe.

Juan Pablo Salazar, quien es consultor del Sector Social del BID en temas referentes a la discapacidad, señala que  “El arte es fundamental para la inclusión social, ya que es parte de la cultura popular, lo que construye la narrativa de lo que somos”.

Mientras, Trinidad Zaldívar, quien es la jefa de la Unidad de Creatividad y Cultura del BID, acota que “Las industrias creativas tienen un rol democratizador ya que, a los ojos de los consumidores de arte, una obra no es diferente porque viene de una persona con o sin discapacidad, pero sí es capaz de dar a conocer una cosmovisión distinta, que quizás no encuentra un espacio en otros sectores productivos”.

Al menos en Colombia, todas las industrias creativas, entre las que se ubican las artes visuales, se ocuparon de generar exportaciones mayores a 900 millones de dólares. Aunque el retorno para esos artistas de su inversión, es mucho mayor, ya que se trata de un proyecto de vida.

Una nueva manera de expresarse a través del arte

Y es que el arte no solo funciona como una ayuda para la inclusión social al menos en latinoamérica, sino que en Asia-Pacífico, la tecnología ha funcionado como una herramienta idónea con la que se puede ayudar a los creativos para que expresen sus emociones más allá de las palabras. Es por ello que las industrias creativas y culturales han registrado el mayor volumen de ingresos (34%) y puestos de trabajo (40%), de acuerdo a los datos de la Unesco.

Uno de estos conocidos casos, es el de Kento Dai, quien es un joven japonés con una discapacidad física e intelectual, la misma le ha limitado la movilidad y la capacidad para hablar. Buscando una carrera profesional, se inició en clases de arte, donde comenzó a desarrollar un nuevo estilo de dibujo a través de su computadora, como parte de su terapia.

En algún momento llegó a comentar “Me parece algo entretenido y excitante, y espero que me permita llegar a ser un pintor famoso”. Y su deseo fue concedido.