Existen diversas ventajas de imprimir un libro antes de recurrir a una editorial convencional



Cuando un autor ya tiene listo el manuscrito de su obras, es un comportamiento generalizado que surjan dudas en referencia a de qué tipo de impresión y empresa editorial les ha de convenir más, de acuerdo a la naturaleza de su obra. Dicha situación conlleva en muchas oportunidades a decisiones que son precipitadas y también a la frustración al no lograr obtener los resultados que se esperan. 

Tal situación se presenta como consecuencia del desconocimiento relacionado con los beneficios que puede ofrecer tanto la impresión digital como la impresión convencional, y ello es debido a que las dos conviven actualmente y son aprovechadas dependiendo de la obra y de la preferencia de su autor.

Para el proceso de imprimir libro, este es llevado a cabo en tiradas cortas y largas, de acuerdo a la cantidad de ejemplares y también a la finalidad de la obra se emplea la impresión digital o la offset, y ello se debe a que las dos cuentan con una serie de ventajas y desventajas a las que es necesario sacar el máximo provecho.

Impresión digital o impresión offset 

Gracias a los avances de la tecnología en cuanto a la impresión de textos, es posible que numerosos autores prefieran acudir a la reproducción de los textos mediante el método digital; mientras que otros se inclinan por los sistemas convencionales. No obstante, esto solo se trata de una decisión entre lo moderno y lo tecnológico, y de acuerdo a lo que el autor desea obtener.

Pero, ambos tipos de impresión de libros presentan una serie de ventajas y desventajas, por lo que resulta de gran importancia conocer algunas de las características que son propias de cada técnica, con la finalidad de poder guiarnos para elegir la que más nos conviene.

En la actualidad, pensar en la publicación de un libro, implica repensar la alternativa clásica de recurrir a una editorial de corte tradicional pues los tiempos han cambiado. La autopublicación nos ofrece diversas ventajas que debemos considerar y analizar: 

Los derechos en su totalidad de por vida: Todo ha de quedar registrado a nuestro nombre y no existe cesión de derechos. Seremos los dueños absolutos, sin tener que llegar a compartir nada. En el futuro podemos hacer lo que queramos con el original, bien sea: volver a imprimirlo, darle un nuevo diseño, entre otros, sin tener que consultarle a nadie.

En su totalidad la ganancia será para nosotros: Todo lo que lleguemos a vender será completamente para nosotros, de inmediato. Cuando se imprime en una editorial convencional, se cobra sólo un 10% del precio de tapa en concepto de regalías, que llegan a hacerse efectivas cada 6 ó 12 meses. Solo se requiere de una inversión inicial, que se puede ir abonando mes a mes. Y por supuesto, es posible disponer de todos los ejemplares editados, para ser vendidos o regalarlos a quien queramos y cuando queramos. 

Libre de condicionamientos: No hace falta la aprobación de terceros, ni tampoco rogar para que nos lean. Actualmente si no somos autores de renombre resulta complicado que las editoriales convencionales tengan para nosotros. De esta manera, la elección solo es nuestra, no depende de nadie más.

No dejes tu manuscrito en un cajón: evalúa las alternativas que te ofrece el mercado hoy. Autopublicar tu libro es un ejercicio de libertad que no te podés perder.