Álava Jugar con el erotismo y la ironía para crear arte



El protagonista de este post es un artista que reside en Suiza hace un poco más de 27 años, en este país es donde posee instalado su taller de pintura un lugar repleto de numerosas obras artísticas llenas de mucho color que impactan a cualquier visitante; Flavio Álava es el nombre del ingenioso artista que deslumbra a cualquiera con sus obras pintadas en lienzos, algunas de sus obras están cargadas de erotismo, se dice que es un arte pornográfico muy abstracto. Este artista se dio a conocer en una congregación de pintura convocada en el año 1987, esta llevaba por nombre Redacción cultura y el programa en el que participó este artista se catalogó como “Arte en la calle”, las obras impresionantes que mostró en esa oportunidad son las que le permitieron llamar la atención de muchos amantes de la cultura con óleo y llenaron su vida de fama.

Para su gran presentación este artista hizo volar su imaginación, primero rodeó con numerosas cuerdas todo el edificio en donde se presentaría su galería este era el colegio “Juan José Plaza de las bellas artes”, cabe destacar que este fue el lugar donde Álava perfeccionó sus dotes de artista plástico, las enseñanzas recibidas dentro de ese recinto junto a sus compañeros Marcos Restrepo, Jorge Velarde y Xavier Patiño fueron su motor para convertirse en un revolucionario del arte, estos chicos con ansias de expresar sus ideas eran miembros de La Artefactoria y dentro de esta institución iniciaron un movimiento orgánico en contra de la tradición cultural que se manejaba en la localidad, así bajo la premisa de arte generar diferentes reacciones arbitrarias que desencajan de lo catalogado “orden público”, algunas de las manifestaciones artísticas que realizó no fueron capturadas desde su esencia por parte del público y por ende no surtió el efecto esperado, es por ello que decidieron hacer una acción más contundente: clausurar el establecimiento donde se impartía la educación que recibieron.

La decisión de clausurar dicho establecimiento fue una manera de marcar su nuevo territorio, Álava en compañía con otros estudiantes de Bellas Artes decidieron rodear el edificio con numerosas cuerdas para expresar “amarramos Bellas Artes porque su educación ya es obsoleta”; hoy en día luego de que pasaron 29 años del suceso Álava que lleva 27 años viviendo en Suiza asegura que esa acción tenía la finalidad de reivindicar Bellas Artes debido a que esta no cumplía con su función, no era totalmente libre para sacar a los estudiantes más allá de lo que enseñaban en el salón de clases, “para nosotros era mejor que estuviera amarrada para que luego ellos busquen la manera de desamarrarse, fue una completa acción de protesta” aseguró en la entrevista. En el momento en que se formó la hermandad de La Artefactoria los integrantes de esta congregación como Xavier Patiño, consideraban que la educación que estaban recibiendo en Bellas Artes fueron solamente datos formalistas “nos enseñaron técnicas formales para aprender a dibujar y a pintar, pero faltaba algo importante: la motivación para dejar salir la vena artística que todos los estudiantes queremos demostrar al llegar a una institución de arte”.

En el centro cultural Simón Bolívar vivían la misma situación, la exposición que les presentaban a sus estudiantes parecía completamente inútil sublevarse, básicamente se jugaban con cuadros básicos y repetición de imágenes sin parar, según los pensamientos de Álava estos individuos no tenían una educación artística disciplinaria, técnica o rigurosa, para ese entonces La Artefactoria se conformó con la idea de intercambiar libros ya que era complicado obtener información debido a que el Internet no existía, de acuerdo a que sus profesores no se preocupan por demostrar técnicas nuevas para plasmar el arte, los integrantes de La Artefactoria se encargaron de buscar nuevas técnicas o tendencias para manejar la pintura, “En aquella época culpe a la institución Bellas Artes por no haber aprendido técnicas de pintura nuevas, por ello decidimos amarrar la escuela para motivar a aquellos que la dirigían en cambiar ciertas actitudes porque a pesar de ser una escuela de arte se preocupaban más por dar materias como geografía o matemática”, así fue como los propios estudiantes se educan entre sí cuando se trataba de arte.

En el caso del grupo La Artefactoria cada integrante tenía su fuerte artístico, por ejemplo Álava era excelente con el trabajo que involucra el collage, ensamblaje u objetos especiales para escultura, la primera obra que estuvo en la revista de arte “Objeto Menú” era un hombre posicionado de espaldas con los pantalones abajo simulando un ejercicio de masturbación, “Poner una masturbación en la historia artística de Ecuador en ese momento durante los años 80’s era un acto de audacia y riesgo” comentó Marco Alvarado un historiador del arte, los primeros trabajos de Álava estaban cargados de erotismo y siempre pintaba figuras de fantasía en alguna posición que muchos para la época no se atrevían a pintar, básicamente este artista hacía dibujos figurativos como especie de caricaturas y todas ellas con motivos eróticos, por supuesto para la época a todos les encantaban sus figuras y las vendía sin esperar a que la pintura se secara.

“Era increíble la manera en que la gente buscaba a Álava para que le vendiera sus pinturas, simplemente se fascinaban con la agilidad que este artista plasmaba cuadros eróticos, tan obscenos como hermosos al mismo tiempo, a pesar de que ese era su fuerte cuando el artista se introdujo en el evangelio dejó a un lado las pinturas sexuales, cuando no era un creyente de la religión simplemente no le importaba pero retratar cuadros eróticos no es algo que un cristiano esté acostumbrado a hacer, comenzó a reemplazar dos cuerpo teniendo sexo por hermosos paisajes y su vida como artista erótico poco a poco fue quedando en el pasado”.

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